El parto en el agua es una modalidad de parto natural, donde el ambiente donde se produce el nacimiento del bebé es en el agua brindando excelentes resultados en embarazadas de bajo riesgo.
En el parto en el agua no se usan medicamentos ni anestesia, ya que el parto acuático y los ejercicios de relajación y psicoprofilácticos, disminuyen el dolor del parto.
En el parto acuático la madre recibe a su hijo en una piscina o bañera especial con agua mantenida a la temperatura corporal. El niño nace en el agua, evitando la experiencia traumática al cambiar de un ambiente a otro.
El agua caliente es un analgésico natural y es antiespasmódica. El calor relaja los músculos y ayuda a que el útero se contraiga eficientemente para dilatar el cérvix con adecuada oxigenación. Reduce la producción de adrenalina, hormona que interfiere con el avance de la dilatación, contrarresta la fuerza de gravedad y disminuye la estimulación sensorial, aumentando la producción de endorfinas, disminuyendo la sensación del dolor. La ingravidez y la libertad de moverse dentro de la tina evitan la compresión del útero sobre la vena cava.
Poder adoptar variedad de posiciones como la de cuclillas facilita la rotación y descenso porque el canal de parto aumenta un 30% su diámetro al poder bascular con libertad el cóccix.
Sumergir el cuerpo en agua caliente en período expulsivo y en una posición fisiológica para parir, permite y facilita la distensión de tejidos y músculos por lo que se disminuye o se evita el riesgo de desgarros del piso pélvico, además que de no haber ningún bloqueo emocional o ambiental se acorta el período, pues se deja que el descenso tome el tiempo necesario y no se insta a pujar hasta que el deseo naturalmente aparezca.
El agua caliente y un ambiente adecuado estimulan una evolución del trabajo de parto de manera más confortable donde la mujer se siente segura, ella conduce su propio parto lo que disminuye la posibilidad de intervenciones, no se utiliza medicación, no se realiza una episiotomía y por lo tanto se disminuye la posibilidad de sufrimiento fetal durante el trabajo de parto. Además el parto acuático puede dar lugar a una menor pérdida de sangre de la madre en el alumbramiento.
Pero no solo son ventajas para la madre, el descenso del bebé por el canal de parto se hace suave, en un canal blando y sin presión.
El bebé que está habituado a la inmersión en el líquido amniótico sale y entra directamente en contacto con un medio que le resulta familiar de forma no violenta. La primera extensión de brazos piernas y tronco lo hace en un medio cálido, blando y placentero. Mantiene la apnea igual que en la vida intrauterina, el encuentro con el aire, la respiración aérea, la luz y los ruidos es lento y puede adaptarse lentamente a los cambios suavizando el trauma del nacimiento.
Una vez que sale el cuerpo en cuestión de segundos se coloca al bebé sobre el vientre de su madre, ella le da un suave masaje, mientras el cordón sigue latiendo y suministrando oxigeno al bebé hasta que empiece a respirar por sí mismo.
Cuando el recién nacido se encuentra en un ambiente mas frío comienza a respirar con ligeros gemidos y al colapsarse el cordón, rompe a llorar e inicia una respiración rítmica, hasta ese momento y no antes debe cortarse el cordón umbilical.
Los bebés nacen serenos, tienen mejor desarrollo de la fuerza muscular, menor irritabilidad, menor incidencia de enfermedades durante el primer año de vida que se relacionan con estrés y disminución de las defensas.





















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