Se pueden identificar tres tipos de causas para realizar una cesárea:
Causas Maternas
Dentro de las causas maternas están todas las condiciones de la madre que pudieran impedir la salida del bebé por vía vaginal y obliguen a intervenir el parto.
La estreches pelviana: este trastorno no necesariamente implica que la pelvis de la madre sea más pequeña de lo normal (esto existe pero hoy en día es muy poco frecuente ya que dentro de otras cosas está asociado al raquitismo) sino que puede ser que el bebé sea tan grande que el canal del parto quede chico.
Cesáreas anteriores: Cuando la madre ha tenido antes 2 o más cesáreas es altamente peligroso un parto vaginal, ya que puede provocar algún desgarro en el útero.
La presencia de enfermedades: como hipertensión, preclamcia o diabetes.
Causas fetales
Mala posición del bebé: es decir, una posición que no sea cabeza abajo, por ejemplo que el bebé se encuentre en posición podálica (de nalgas).
Bebé demasiado grandes para conducto vaginal: El canal del parto es un tubo flexible con estructuras óseas y musculares. Cuando el niño es muy grande hay una desproporción feto pélvica, es decir una desproporción entre el tamaño del bebé respecto de la pelvis de la madre.
Condiciones fetales del útero poco aptas: por ejemplo que la placenta no esté aportando los nutrientes necesarios o que bajen los latidos del corazón del bebé
Embarazos múltiples: es posible que los fetos se obstaculicen entre ellos e impidan la salida expedita.
Causas ovulares
Placenta previa: Ocurre cuando la placenta baja y se localiza sobre la parte inferior del cuello uterino cubriendo parte o toda la parte interna del cuello, impidiendo así que el bebé pueda nacer por parto normal.
Desprendimiento de placenta: Esta complicación ocurre cuando la placenta se desprende de la pared uterina antes del nacimiento del bebé, lo normal es que esto ocurra después.
Es posible también que tu médico determine realizar una cesárea una vez comenzado el trabajo de parto o durante el parto. Por lo general esto se hace necesario cuando por diversos motivos se ha interrumpido la dilatación o cuando el corazón de tu bebé comienza latir más lentamente. Esto indica que el bebé no está tolerando el esfuerzo que implica el trabajo de parto y es necesario hacer una cesárea.






















En los últimos días se ha estado debatiendo acerca de la conveniencia de realizar cesáreas cuando supuestamente no es estrictamente necesario en casos concretos. Lo cierto es que, afortunadamente, para las mujeres que en un momento determinado tienen dificultades para dar a luz de manera natural, la práctica de la cesárea es fundamental para evitar riesgos al bebé y a la mamá.
Totalmente de acuerdo con el comentario anterior. Quizás haya casos en los que no sea la indicación más adecuada, pero desde luego es la solución a muchos de los problemas arriba indicados.